Estas paredes son de una vivienda de la zona norte de Montevideo, hay muchas así. No son fruto de la pandemia, existen hace años. En el 2019 comunicamos a representantes de la Dirección Nacional de Bomberos - Ministerio del Interior, la necesidad de elaborar planes de prevención de riesgos y planes de contingencia, aún seguimos sin respuesta.
Este tipo de construcción, realizada con "costaneros" presenta un alto grado de riesgo ante incendios no solo porque la madera seca y al natural arde con facilidad, sino porque hay otros factores de riesgo que se entrecruzan como los revestimientos interiores de nylon o cartón -usados como aislante térmico- y las instalaciones eléctricas precarias.
A esta angustiante realidad sumamos la de los techos en mal estado, que muchas veces se llueven, el hacinamiento y la dificultad de acceso que presentan las calles y los caminos que conducen a los asentamientos.
Nuestra propuesta es tan básica como razonable y tiene que ver con capacitar a los vecinos expuestos a estos riesgos para que sepan cómo prevenir incendios y cómo actuar en caso de necesidad, pero no solo eso, también equipar a los vecinos con infraestructura ignífuga básica: extintores, baldes de arena, etc.
En Uruguay el derecho a una vivienda digna, en un entorno digno sigue siendo vulnerado.
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