En mayo de 2019 comenzamos a caminar junto a un grupo de vecinos, y de ese caminar en común surgió lo que hoy conocemos como Casavalle de Pie.
En un país como Uruguay, donde todo se politiza, y se interpreta en términos de "amigo - enemigo" mantener la independencia no es algo que salga gratis. Las críticas al poder establecido siempre son bienvenidas siempre y cuando critiquemos al otro bando. Pero cuando las críticas llegan hacia nuestro lado, ahí comienza el maniqueísmo: la izquierda te tratara de facho y la derecha de comunista.
Los Derechos Humanos son derechos humanos, no tienen color partidario ni son patrimonio de ningún grupo específico, son derechos humanos.
Desde las redes sociales de nuestro movimiento, estamos logrando influir en las agendas de gobierno, no tanto por las simpatías que despierte nuestra causa, sino más bien porque los seres humanos tendemos hacer reactivos, muchas veces actuamos ante lo que vemos y lo que no vemos es como que no existiera.
Las dificultades sociales y económicas agravadas por la pandemia, nos han impulsado a operar dentro de nuestro territorio ofreciendo ayudas de tipo humanitaria. El reparto de alimentos y ropa nos ha entretenido durante varios meses, sin embargo no hemos perdido de vista el centro de nuestra lucha que es avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
El objetivo de Casavalle de Pie nunca ha sido ni la filantropía ni la caridad, no obstante a diario realizamos prácticas que bien podrían ser incluidas dentro de tales categorías. El concepto que más nos gusta es el de Justicia, las acciones nobles que podamos emprender no las realizamos por buenas sino por justas.
Dentro de muy poco tiempo nuestro grupo de vecinos junto a algunos aliados que han demostrado adhesión hacia nuestra causa, pasará a constituir una asociación civil que funcionará como auxiliar a nuestro movimiento.
Contar con una asociación civil sin dudas nos abrirá nuevas posibilidades de acción pero no por ello abandonaremos nuestro movimiento el cual es esencialmente popular. Lejos está de nosotros el querer convertirnos convertirnos en una ong, incluso nuestra asociación tendrá un nombre diferente al de nuestro movimiento.
Nuestra lucha no es más que la lucha por las percepciones, simplemente nos interesa hacer que las distintas realidades que aquejan a nuestros vecinos sean percibidas por las personas que tienen capacidad de ofrecer soluciones empezando por nosotros mismos. Empoderarse es asumir que los cambios no siempre dependen de otros, en muchas ocasiones dependen de nosotros mismos.
