Muchas veces desde el sistema político se habla de la importancia de la participación pero no sabemos a qué participación se refieren.
Para algunos participar es sinónimo de estar presente, muchas veces se dice que una reunión al cual asistieron muchas personas tuvo buena participación, sin embargo se refieren a la concurrencia. Estar físicamente no significa participar. Tal vez en un sentido amplio podríamos aceptar que la mera presencia pasiva ya sea física o mentalmente podría ser una forma incipiente o tal vez insípida de participación, pero para nosotros participar implica acción. Participar es tomar parte de manera activa independientemente de cuál sea el grado de actividad que desarrollemos. Ya desde hace algunos años se dice que vivimos en la cultura del homo videns que para describirla de manera fácil simplemente diremos que vivimos en un mundo donde vemos pasar la vida adelante nuestro a través de pantallas Y dónde nos convertimos en simples espectadores o muchas veces telespectadores. La condición de espectador presencial o a distancia no reduce al estado pasivo donde los protagonistas son otros. Las cosas que pasan a diario parecen parte de un gran show donde la enorme mayoría de las personas son simples espectadores pero la buena noticia es que esto no necesariamente debe ser así. Podemos tener un rol protagónico de los cambios. Es posible que como vecinos desarrollemos acciones en conjunto que arrojen cambios positivos para nuestra comunidad. El gran desafío romper la inercia, empoderar, creer qué tenemos el poder de cambiar las cosas y que no tenemos obligación de ser sumisos ante las realidades que nos desagradan. Hasta el insignificante vuelo de una mariposa, revoloteando por todos lados es capaz de generar cambios impredecibles en sistemas complejos. De la misma manera cualquier participación por pequeña que pueda parecer es capaz de generar cambios sociales, naturalmente cuanto mayor sea la participación Y cuánto más organizada sea, los cambios demorarán menos tiempo en hacerse visibles.
Participar de manera efectiva equivale a asumir un rol específico dentro de un equipo. Durante muchos años algunas organizaciones vecinales se movieron entorno a caudillos locales que concentraban todas las actividades y con su desaparición las organizaciones desaparecían. El gran desafío que tenemos como vecinos es asumir responsabilidades de manera colectiva. Hablando en términos futbolísticos no importa si me toca jugar de golero de defensa o de delantero, tampoco importa si me toca estar en el banco de suplentes para ofrecer alternativas de fuerza cuando mengüen las posibilidades de los titulares, lo importante es que se pueda contar con nosotros. Como equipo debemos jugar a favor del equipo, no importan las individualidades importa el todo pero no debemos caer en el error de combatir al individuo. Debemos ser capaces de de contribuir al desarrollo picada compañero y de cada compañera, incluyendo el nuestro, pero también debemos ser capaces de entender que nuestros momentos brillantes o nuestras acciones destacadas fruto de nuestros talentos impactarán de manera poderosa el la medida que estás sean parte de la sumatoria de los esfuerzos globales del equipo. Tener objetivos compartidos y precisos generará lo que se conoce como sinergia.
Para terminar estas reflexiones simplemente diremos qué la importancia de la participación radica en ser parte activa, independientemente del rol que desempeñemos. No obstante el rol debe ser funcional a los objetivos compartidos del grupo. Ahí está la clave de una participación efectiva en dejar de pensar cómo puedo beneficiarme del grupo y en cambio pensar qué es lo que podemos aportar al grupo para el beneficio colectivo.
